Detalles del libro

La berrea

18,00

La nueva entrega de las aventuras del Marqués de Sotoancho

ISBN: 9788466658676 Categoría:

Alfonso Ussía publica una desternillante sátira sobre la actualidad política de España

El marqués de Sotoancho se enfrenta a las fuerzas de la naturaleza y de la política en esta nueva entrega de sus aventuras.

Las elecciones municipales han colocado en la alcaldía al Pichitas, candidato de Ganemos Guadalmazán, la rama local de Podemos. Y en pleno alarde populista, una de las primeras medidas del nuevo alcalde consistirá en cambiar los nombres de algunas calles. Pero el marqués de Sotoancho y su soborno en forma de bandejas de bogavantes y cigalas demostrarán ser un persuasivo obstáculo para sus pretensiones.

Y mientras tanto, es tiempo de berrea en La Jaralera. Berrea animal, berrea humana, todo es lo mismo: cuando la fuerza de la naturaleza se desata, es imparable. Y ante tanta euforia carnal, nuestro querido marqués tendrá que enfrentarse a más de un disgusto.

Con La berrea vuelve el humor más inteligente, mordaz y desternillante de las letras españolas. Alfonso Ussía ofrece un agudísimo análisis político y social de la España de hoy en una de las más divertidas aventuras del marqués de Sotoancho publicadas hasta la fecha.

Reproducimos una entrevista del autor en el periódico La Razón

–¿Cómo se va adaptando el marqués de Sotoancho a los nuevos tiempos?

–Es mucho más moderno y adaptable a las circunstancias de lo que parece. Incluso tiene relaciones con el alcalde de Podemos y, bueno, está evolucionando poco a poco, sin prisa, hacia un estado de casi serenidad.

–¿Qué le falta para superar ese casi?

–Enamorarse profundamente.

–¿Y lo que ha vivido hasta ahora?

–Eran amores más llevados por la pasión.

–Del vicio…

–Sí.

–Acompaña el título.

–Es que es un hombre que no se puede equiparar a los demás por su temor reverencial a aquella madre y la influencia que llegó a tener sobre él. No conoció a una mujer hasta los 60 años. Entonces, explosionó todo lo que llevaba dentro durante mucho tiempo sin que lo supiera. Está llegando a una calma quizá obligada por el infarto, que ha tenido precisamente por la presión. Por eso lo que busca es el sosiego.

–¿Está mayor?

–Sí, sí. En todos los sentidos, pero también ha desarrollado la pasión y la inteligencia. Cuando empieza, Sotoancho es un panoli y ahora es un hombre que al final siempre consigue lo que quiere.

–¿Qué marqués se ve en «La berrea»?

–Van a ver un marqués muy variable, con toda la fuerza del mundo en plena berrea, pero también bastante disminuido, aunque se recupera, después de tener un aviso que es brutal. El hombre cuando tiene un primer episodio físico como un infarto se da cuenta de que es vulnerable, porque todos nos creemos lo contrario hasta que pasa. Así, está en unos momentos de tristeza y depresión, como todos, pero al final acaba venciendo el romántico.

–¿Quién contamina más al otro, Ussía al marqués o al revés?

–Me encantaría empaparme más del personaje y tener esa maravilla de finca, pero se contagia más él de mí.

–¿Debe tener miedo a los nuevos tiempos políticos?

–No, como ejemplo, el libro, que liquida al alcalde con una facilidad pasmosa. Sotoancho sabe manejar muy bien el dinero. Tiene muchísimo, aunque lo utiliza en su beneficio y en el de los suyos porque es profundamente generoso.

–En «La berrea» se ve el toque a los grandes partidos en las urnas, el cambio de nombres de calles, los chantajes… Sigue siendo una crónica del día a día de la sociedad española brutal.

–Sí. Normalmente siempre escribo las novelas del marqués en momentos de preocupación personal, porque me calma y me abstrae de todo. En su día, Cela, que era muy lector de Sotoancho, me explicó que yo medio estructuraba el libro, pero que al final escribía lo que el marqués me dictaba. Vamos, que me iba por las ramas. Y me decía que cuando un personaje se iba de las manos había que «pegarle una hostia –literalmente– para que vuelva al redil». Le contesté que estaba equivocado, si está tan vivo como para dominar al escritor hay que dejarle que siga viviendo para ser perfectamente creíble.

–Es como pegar a un hijo…

–Claro, pero, sobre todo, si el personaje te puede, es que está vivo.

–¿Y a qué le daba vueltas en la cabeza en ese momento?

–La verdad es que soy una persona permanentemente preocupada por todo, quizá lo haga demasiado. Las cosas se ven, a veces, con más luz y otras con más sombra. No era algo concreto. Soy un poco cíclico, estoy arriba y abajo.

–Pues a mantenerse arriba.

–(Risas) Sí, mejor.

–¿Son Pablo Iglesias y Errejón de bogavante y cigalas?

–No lo sé, pero ya ha habido ejemplos claros, sobre todo en Andalucía, de mariscadas a costa del erario público, y en este caso es una pagada por el marqués de Sotoancho con un objetivo: comprar a los dos concejales socialistas.

–¿Y a Ussía se le anima una buena mariscada?

–No especialmente. Me encanta, pero soy bastante más sencillo en ese sentido. Como para vivir y no vivo para comer.

–Y no sería con un político al lado…

–No, no hay nada que me aburra más. También me cansa mucho el ambiente de los escritores, hubo una época que trataba más con ellos. Cada vez me hago más solitario, voy cerrando mi círculo. Estoy deseando que me «despresenten» a mucha gente.

–No preguntaré nombres…

–(Risas) No, no, no, por favor.

–¿Y una persona a meter en ese círculo?

–Garbiñe Muguruza.

–No está mal…

–(Risas).

–No empecemos con la berrea…

–Mejor (risas).

–Trae disgustos al final, se ve en el libro.

–Muchos.

–En ocasiones ha hablado de los ideales, que «ya no existen», dice usted.

–Es relativo, porque el único que existe en la sociedad, a día de hoy, es el dinero.

–Hay grupos que gritan que los tienen bien presentes, como el del alcalde de «La berrea».

–Ahí también el dinero es el fundamental. Como esas mamandurrias de los cuñados, los primos, los novios… En eso ha acertado, por una vez, la alcaldesa de Madrid, que ha dicho que es contradictorio que Podemos se considere heredero del 15 de mayo, porque eso era la gente contra los partidos políticos y ellos se han convertido en eso.

–Dicen que tienen un discurso nuevo…

–Hombre, se trata de la antigua miseria revestida de cursilería.

–¿Y tras la unión?

–Es lo mismo porque tan cursi es Pablo Iglesias como Garzón, aunque sea más recortado, tipo Anguita, y el primero es un cursi del 15M.

–Garzón es un «cursi» que gusta a la gente, según las encuestas, que no los resultados.

–Pero eso siempre ha sido una tontería.

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “La berrea”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información. Más información

ACEPTAR
Aviso de cookies

Bienvenido, si ya tienes una cuenta y no puedes ingresar por favor utiliza la opción de recuperar contraseña. Descartar